viernes, 18 de junio de 2010


el amanecer no llego a mi ventana
el viento sonaba, monotonia del tiempo que golpeaba la noche arrastrandola entre los charcos del asfalto dormido, lluvia que hacia los coros tintineando en el cristal, gotas mezclandose en su carrera por llegar a su final, sobre la almohada un pensamiento en una mirada, en mi cuerpo la calidez de la sabanas, el letargo de una madrugada, el vacio de la nada, la soledad de la mañana, una caricia que quiere despertar al alma.

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