hablar, con el idioma de una herida sangrante que supura dolor,
ver, con los ojos curiosos que se asoman a la muerte del ser,
ser, iman que atrae poderosamente al subconciente en ese circuito
vicioso que atrae a la mente, el poder o el deseo de tener,
sin saber que al tener muere el desear,
callar, pensar, soñar sera el entender,
para no caer en esa enfermedad sangrante del poder,
bienaventurado el ser que no desea tener,
sino saber y entender.






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