lunes, 11 de abril de 2011

suspiro muerto

en ese cansancio sumergido de las almas, en ese vivir rutinario de la enfermedad incurable del otro ser, las alimañas carroñeras angelicales vigilan en las anochecidas a los moribundos, agazapados en el tiempo de espera para agrandar su inventario cadaverico, en las sombras escuchan tras las ventanas los llantos callados de las heridas almas, buscando consuelo en los sueños, espiritus rebeldes que gritan amotinados apretando sus manos, mordiendo sus labios, corriendo en el asfalto con sus pies heridos y descalzos, para escapar en ese sueño que nunca se hace realidad, que nunca llega, que se hace pedazos en el mismo pensar............

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