amanecía como cada mañana
mi alma entre las frías sabanas
la dulce tristeza sobre mi almohada descansaba
como rosa roja dejada, abandonada
de cualquier manera ante mis ojos,
deshojando sus pétalos sobre mi cara,
marchita, parecía sonreír a mi mirada,
se la veía complacida en mi compañía,
despierta amiga mía, llega el día,
nos espera en la ventana la vieja melancolía,
quiere entrar a desayunar,
trae con ella la monotonía del estar,
ya estamos todas, en el mismo lugar,
ya me vestí de actriz, estudie mi papel
mi guion de tiempo lo gritare al viento,
gracias amigas mías, ya desperté.....
Ya tome mi café.........






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