empujando la burbuja de lo incierto,
de la fantasía de los sueños,
del destino inacabado de un camino
sin huellas, anodino, eterno.
Abandonando al pensamiento
en medio de la nada,
frente al todo, al antojo de los vientos
y las madrugadas,
entre los matojos y los riscos,
las veredas y las montañas más altas,
sembrando hiedras que cubrirán sus laderas,
con los colores y la armonía de sus flores,
y las fuerzas de las miradas
de las águilas y los halcones,
con la melodía de las calladas palabras del alba,
y el beso del rocio a sus amadas flores.
A veces la vida pasa,
en un latir de corazones.
..
sábado, 23 de junio de 2012
a veces
A veces
A veces, la vida pasa en un inevitable suspiro,
escapado, entre los labios abiertos y fríos,
pisoteando palabras que no se dijeron
Porque no nacieron con sonido.
A veces la vida pasa sin sentido,
sin prisas despacito, sin miedos
como el goteo de un dia,
lluvia sobre un agujerado techo,
con su monótono tintineo,
adormeciendo el silencio,
como una brisa que acaricia lo vivido
empujando la burbuja de lo incierto,
de la fantasía de los sueños,
del destino inacabado de un camino
sin huellas, anodino, eterno.
Abandonando al pensamiento
en medio de la nada,
frente al todo, al antojo de los vientos
y las madrugadas,
entre los matojos y los riscos,
las veredas y las montañas más altas,
sembrando hiedras que cubrirán sus laderas,
con los colores y la armonía de sus flores,
y las fuerzas de las miradas
de las águilas y los halcones,
con la melodía de las calladas palabras del alba,
y el beso del rocio a sus amadas flores.
A veces la vida pasa,
en un latir de corazones.
..
empujando la burbuja de lo incierto,
de la fantasía de los sueños,
del destino inacabado de un camino
sin huellas, anodino, eterno.
Abandonando al pensamiento
en medio de la nada,
frente al todo, al antojo de los vientos
y las madrugadas,
entre los matojos y los riscos,
las veredas y las montañas más altas,
sembrando hiedras que cubrirán sus laderas,
con los colores y la armonía de sus flores,
y las fuerzas de las miradas
de las águilas y los halcones,
con la melodía de las calladas palabras del alba,
y el beso del rocio a sus amadas flores.
A veces la vida pasa,
en un latir de corazones.
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