Mientras las viejas nostalgias crecen en el interior, las esperanzas van muriendo poco a poco, quedándose en ese olvido del polvo del camino, paso a paso la vida sigue y a su alrededor va despertando la indiferencia de su letargo pasivo, como una diosa se despereza sonriendo desayunando deseos muertos, tejiendo tristezas para repartir entre las almas enfermas, las ilusiones miran desde las rendijas de las ventanas junto a los sueños que también observan muy quietos sin hacer ningún ruido, pasan invisibles por el asfalto entre la humanidad, observando a la violencia como juega a sus anchas con las miradas y las palabras de ojos y bocas enfadadas, el viejo tiempo, no puede respirar, le falta el aire, ya no tiene espacio en la sociedad, todas las huellas tienen prisa entre las sombras avanzan como si no hubiera un final, todas quieren llegar pero la verdad no se siquiera si saben a donde van, la armonía y la melodía de las sencillas sonrisas que nacen del alma triste hacen vibras las melancolías poniendo el deseo vivo de otros tiempos y otras vidas, es como contar un cuento interior, había una vez un sueño que quiso vivir…..






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