Ausencia
A veces miro tus ojos y no encuentro tu mirada. Veo, a través
de ti,
la ausencia y el silencio, como en un reflejo de aguas
claras, en un mar de turbulencias. Veo el caos de tu mente, de indecisiones y
dudas, entre firmeza y locura. Mientras yo sigo aquí y no me ves aunque me
miras.
Soy ese beso en tu piel, como rocío
mañanero, que empapa tus deseos
y hace caminos en tu cuerpo. Como
lluvia suave de amanecer soy yo y no me ves. Soy ese parpadeo amoroso del
aleteo inquieto de tus ojos, el reflejo que dulcemente te devuelve el espejo, y estoy aquí para ti, para
caminar contigo, para saciar tu sed por veredas y caminos, como un río
cristalino para navegar por el con la misma hambre y la misma sed, bebe en mi, que
yo lo hago en ti por los mares en calma de la vida, en lucha de adversidades de
las ansias oprimidas. Pero tu no me miras, no me dejas entrar en tu alma, llamo
a tu puerta y no obtengo respuestas.
Sólo me queda esperar que te des cuenta, que estoy aquí, ábreme y déjame
compartir ese latir, que mi corazón tiene por ti.






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