domingo, 1 de septiembre de 2013


Ausencia

 

A veces miro tus ojos y no encuentro tu mirada. Veo, a través de ti,

la ausencia y el silencio, como en un reflejo de aguas claras, en un mar de turbulencias. Veo el caos de tu mente, de indecisiones y dudas, entre firmeza y locura. Mientras yo sigo aquí y no me ves aunque me miras.

Soy ese beso en tu piel, como rocío mañanero, que empapa tus deseos

y hace caminos en tu cuerpo. Como lluvia suave de amanecer soy yo y no me ves. Soy ese parpadeo amoroso del aleteo inquieto de tus ojos, el reflejo que dulcemente  te devuelve el espejo, y estoy aquí para ti, para caminar contigo, para saciar tu sed por veredas y caminos, como un río cristalino para navegar por el con la misma hambre y la misma sed, bebe en mi, que yo lo hago en ti por los mares en calma de la vida, en lucha de adversidades de las ansias oprimidas. Pero tu no me miras, no me dejas entrar en tu alma, llamo a tu puerta y no obtengo respuestas.

Sólo me queda esperar  que te des cuenta, que estoy aquí, ábreme y déjame compartir ese latir, que mi corazón tiene por ti.

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