domingo, 1 de septiembre de 2013




C a d e n a s

 

 

Se oyen en la noche silenciosa las viejas cadenas del amanecer, arrastrando pesadamente sus pies con la monotonía de la comitiva imparable de la melancolía, la soledad, la locura y la sensatez. Realidades de tiempos presentes que quieren y sienten,  que no son y quisieran ser,

que viven y mueren en un mismo atardecer, como minutos que empiezan y terminan sin saber por qué. Prisas en pasos que avanzan pisando los pequeños charcos, como una letanía de huellas anodinas sobre un mojado asfalto, deseos de ojos llorosos que no ven porque no tienen luz que ver. Espejo traicionero que refleja en las miradas esos deseos de querer, laguna, que en medio retiene las viejas lunas, riendo atrevida y dura, opaca, para quien osa mirarse en sus aguas cansadas. Se oyen en la noche silenciosa los suspiros de las horas muertas, de las hojas secas y los otoños grises de los caminos tristes, las almas que arañan en los sueños de los duendes y las hadas que no duermen porque velan el tiempo presente. Apostados en los caminos de los lastimados y perdidos, que bailan la vieja danza entre el viento que canta

y la vida que pasa...Monótona, imparable, silenciosa, encadenada a esa realidad de soledad, melancolía, locura y verdad...se oye... la libertad.

 

Ángeles Vadillo

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