domingo, 1 de septiembre de 2013


Átame a tu cuerpo, sedúceme con tus ojos, para que nunca escaparme pueda. Hazme prisionera de tus brazos, con las cadenas de las emociones eternas.

Préndeme de tu vida como prendes una rosa, del ojal de tu camisa roja,

porque ese es mi destino, me lo ha dicho el corazón en su latido. Átame con la fuerza del deseo de tu alma, con los hilos de la sensibilidad más atrevida, y bésame con los besos ardientes de la pasión más encendida, con la ternura del alma que desborda la dulzura, para que mis entrañas gocen estremecidas,

reproduciendo los sentimientos pasionales del sentir, del latir acelerado de un vivir en el gozar y el desear. Estar atada a otra piel, a otro cuerpo, con brazos de seda. Abre las cadenas de la sensualidad que yacía en el rincón de la espera, vida perfecta en el viejo sentir de la humanidad. Sedúceme para bailar, dejando que el viento acaricie nuestra piel con su cantar. Envuélveme entre tus brazos con la delicadeza y la fuerza, como se envuelven las cosas divinas, las sagradas, las amadas. Dejemos que se fundan nuestros cuerpos en el ansia y la calma, haciendo prisionero al corazón, con las cadenas hermosas de la pasión. Méceme contigo, como mece el aire mañanero, a los juncos alegres del arroyuelo. Juega conmigo, como juega el mar con el barquito velero. Embriágame con el hechizo de tus ojos, para que beba de tu mirada,

como bebe del sol la mañana.  Átame amor a tu alma…

 

1 comentario:

Unknown dijo...

El comienzo con el "Atame a tu cuerpo"me descolocó un poco,ya que yo siempre he sido defensor de la libertad,y la palabra "atadura" no está en mi diccionario,el resto me ha parecido fabuloso.